Guía
Las primeras 24 horas de un siniestro
La mayoría de los expedientes que se complican no se complican en el ajuste, sino en las horas siguientes al evento. Qué hacer y qué no tocar.
Primero, la seguridad
Nada de lo que sigue importa antes que las personas. Evacuar, cortar el suministro eléctrico si hay riesgo, y llamar a los cuerpos de socorro. El expediente se reconstruye; una lesión no.
No retire escombros antes del levantamiento
Es el error más frecuente y el más caro. Limpiar antes de que el ajustador documente la escena elimina la evidencia que permite determinar el origen y la causa, y con ella la posibilidad de sustentar el reclamo.
Si por seguridad u operación hay que mover algo, fotografíelo antes desde varios ángulos y deje constancia de por qué se movió.
Documente antes de que cambie
Fotografías generales del área, luego de detalle. Incluya lo que NO se dañó: delimitar el alcance del daño es tan importante como probarlo.
Anote la hora en que se detectó el evento y quién lo detectó. Ese dato aparece siempre en el informe y casi nunca se recuerda una semana después.
Notifique a la aseguradora
Las pólizas fijan un plazo para dar aviso. Notificar tarde puede afectar la cobertura aunque el siniestro esté amparado. El aviso se da aunque todavía no se conozca el monto de la pérdida.
No firme lo que no entiende
En las horas siguientes a un siniestro aparecen documentos que conviene leer con calma: finiquitos, autorizaciones de retiro, presupuestos de reparación. Ninguno es urgente al punto de firmarse sin revisar.